PROYECTO DE RESOLUCIÓN
LA HONORABLE CÁMARA DE DIPUTADOS DE LA PROVINCIA DE BUENOS
AIRES
RESUELVE:
Rendir homenaje a Miguel Bru, con motivo de
cumplirse el día 17 de agosto, 21 años de su desaparición y muerte, y hacer un
expreso reconocimiento a su madre, Rosa Schönfeld por su lucha inclaudicable
contra la impunidad, el gatillo fácil, y la violencia institucional.
FUNDAMENTOS
El 17 de agosto se cumplen 21 años desde que Miguel Bru,
estudiante de la facultad de Periodismo, fue torturado, asesinado y
desaparecido por policías de la Comisaría Novena de La Plata.
Ese hecho ocurrido hace
21 años marca un antes y un después en la historia del gatillo fácil en la
Argentina.
La Facultad de Periodismo tenía una característica muy
peculiar, era una de las que más actividad y conciencia política tenían sus
alumnos, se tenía conciencia de los resabios de la dictadura militar que
mantenía en sus prácticas la policía, plagada de hechos corruptos y violentos.
Era común las detenciones de jóvenes por averiguación de antecedentes, que
luego eran sometidos a provocaciones, malos tratos o torturas, u otros tipos de
desbordes que llegaron al asesinato inclusive. Eran conocidos entonces
los casos de Maximiliano Albanese, asesinado por policías en la puerta de un
boliche bailable, el caso de Andrés Núñez, un albañil asesinado por policías en
la Brigada de La Plata, el caso de Walter Bulacio, asesinado por policías en un
recital de Rock y el caso Guardatti, asesinado y desaparecido por policías.
Estos ya habían llenado varias páginas de la prensa y generado y otras tantas
marchas.-
Miguel vivía con varios integrantes de una banda de música
y allí ensayaban. En esa casa, había sido victima de allanamientos ilegales muy
violentos y a punta de pistola, por parte de personal de la Comisaría 9º
de La Plata, con la excusa de que los vecinos denunciaban por ruidos molestos.
En uno de esos allanamientos rompieron varios instrumentos
y se llevaron a algunos detenidos. Miguel, creyendo que se protegía, luego de
consultarlo con su madre, denunció en el juzgado al personal policial.-
Esto motivó que empezara a ser victima de un hostigamiento
constante, lo amenazaban diciendo que si no retiraba la denuncia lo matarían.-
Un día fue a cuidar la casa de unos amigos en las afueras
de la ciudad, y desde entonces nunca mas se lo volvió a ver. Aparecieron si su
ropa y la bicicleta cerca de la casa que había ido a cuidar, la policía no
quería tomar la denuncia, entonces comenzaron las sospechas que se
transformaron luego en certezas: Miguel era una nueva victima de la violencia
policíal. Todo esto sucedía en un contexto donde la política represiva de la
última dictadura cívico militar fue continuada por parte de las fuerzas de
seguridad en la apertura democrática. Sus actuaciones no habían sido revisadas,
y menos aún juzgadas, y además contaban con la tutela del poder político, que
encontró allí la posibilidad de acrecentar y perpetuar un modelo económico
neoliberal. Sus principales víctimas fueron los y las jóvenes de sectores excluidos
de derechos. El enemigo interno ya dejaba de ser el joven subversivo que
pensaba un país para todos y todas, y pasaba a ser el joven pobre que no estaba
incluido en un proyecto de país para unos pocos. Todo esto fomentado por los
medios masivos de comunicación, “expertos en la denominación del mundo”,
siempre bajo un punto de vista aparentemente ecuánime y liberal, que pedía mas
represión, mas seguridad, mientras hacía sus negocios espurios.
Lo que no tuvo en cuenta la policía, era que Miguel tenía compañeros,
amigos y una madre excepcional, que empezaron a movilizarse, el hecho tomó
relevancia pública y miles de personas marcharon por las calles. Desde la
facultad se empezó a elaborar un sinnúmero de documentos políticos y
periodísticos directos y punzantes, que mezclaban la fuerza, la ternura y el
dolor sincero de una madre con la formación y la juventud de los estudiantes de
periodismo.-
Por su parte la policía recurrió a una complicidad clave;
el Juez de la causa Amilcar Vara, que recurrió a los mil y un artilugios
procesales para no vincular a la policía con el hecho, alegando entre otras
razones “si no hay cuerpo no hay delito”, un argumento que también utilizaron
los responsables de la desaparición forzada de personas durante la última
dictadura militar.
La fuerza, la tenacidad y la lucha de su madre y sus
amigos, fueron aportando las pruebas suficientes para incriminar a la Policía y
para someter al Juez Vara a un Jury de enjuiciamiento donde fue destituido al
comprobársele irregularidades en 26 causas distintas en las que estaba
involucrado el personal policial.-
Gracias a las declaraciones de seis detenidos en la
Comisaría 9º, pudo saberse que Miguel Bru fue ingresado en esa seccional el 17
de agosto de 1993. Los presos, al escuchar los gritos de Miguel, espiaron por
las ventanas de su celdas y vieron como era torturado hasta la muerte con la
práctica denominada del “submarino seco”. Por si con los testimonios no
hubieran sido suficiente, se realizó además una pericia caligráfica sobre el
libro de guardia de la seccional, en donde se asienta la entrada y salida de
detenidos. En él había sido escrito el nombre de Miguel Bru, y luego borrado,
en el lugar, encima del borrón, aparecía el nombre de otro detenido.- Uno de
los presos alojado Horacio Suazo, fue, -una vez liberado-, asesinado en un
enfrentamiento con pruebas “armadas”. El testimonio de su hermana, fue
determinante para el juzgamiento y condena de los responsables.-
En 1995, luego de la declaración de los testigos, la
justicia dicta la prisión preventiva a uno de los policías el sargento Justo
Lopez. Finalmente en 1996, se ordena la detención del subcomisario Walter
Abrigo, del Comisario Juan Domingo Ojeda y de los efectivos Jorge Gorosito y
Ramón Cerecetto.
En mayo de 1999 comienza el juicio oral y
público. En el fueron condenados a prisión perpetua Justo López y Walter
Abrigo, acusados de tortura seguida de muerte, privación ilegal de la libertad
y falta a los deberes de funcionario público.-
El primer juicio por un desaparecido en democracia,
terminó con la condena a perpetua para dos policías y penas inferiores para
otros de ellos. También terminó con la destitución de un Juez corrupto y
cómplice y lo que es más importante con la certeza de que es posible llegar a
un juicio justo respetando las instituciones de la democracia, en forma
pacifica, pero sin declinar nuestros derechos ciudadanos y sin resignarse ante
el peso abrumador del poder que protege el autoritarismo, la corrupción y la
impunidad.
Lo que aún no se pudo es encontrar el cuerpo de
Miguel, su madre y sus compañeros siguen incansablemente en su búsqueda.
El 22 de agosto de 2002
se creó la Asociación para institucionalizar el trabajo que Rosa Schönfeld de
Bru y la Comisión de Familiares y Amigos de Miguel venían realizando. Para que
la experiencia adquirida en el marco de la lucha por el Caso de Miguel pudiera
ser transmitida y sirviera a otras personas que pasaran o estuvieran pasando
por experiencias similares. En estos 12 años de existencia ha brindado
patrocinio jurídico, asesoramiento y acompañamiento a infinidad de familiares
que acercaron sus dolores y ausencias, víctimas de la violencia institucional.
Esta militancia la viene realizando junto a un equipo multidisciplinario
que colabora con la entidad. En 2005 abrió una sede en CABA, la “Casa de
Oficios y Cultura de Parque Patricios”, donde se trabaja en la promoción de la
inclusión social y los derechos de adolescentes y niños y niñas en situación de
calle.
En este nuevo
aniversario de la desaparición de Miguel varias Organizaciones Sociales entre
las que se destacan Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y personalidades
relacionadas con la búsqueda de justicia y los Derechos Humanos convocaron a
una vigilia, a realizarse en la puerta de la comisaría novena de La Plata al
cumplirse los 21 años de la desaparición. El encuentro contará con una radio
abierta, proyecciones de videos, exposición de fotos y distintos trabajos sobre
medios. “La vigilia es un homenaje y una conmemoración simbólica que se realiza
todos los años para reclamar por la aparición del cuerpo de Miguel”. También
participarán de mesas debate sobre la violencia institucional y el rol de los
Medios de Comunicación
Por todo lo expuesto solicito a los Señores Diputados me
acompañen con su voto.

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