PROYECTO DE RESOLUCIÓN
La Honorable Cámara de
Diputados de la Provincia de Buenos Aires
RESUELVE
Declarar
el beneplácito por la futura realización de la escultura para homenajear al padre
Mugica la cual será emplazada en el cantero "Unión Europea", ubicado
en la Avenida 9 de Julio entre las calles Juncal, Arroyo y el empalme de
Cerrito y la Autopista "Arturo H. Illia".
FUNDAMENTOS
El presente proyecto tiene por
objeto declarar el Beneplácito por la futura construcción de la
escultura para homenajear al padre Carlos Mugica la cual será emplazada en el
cantero "Unión Europea", ubicado en la Avenida 9 de Julio entre las
calles Juncal, Arroyo y el empalme de Cerrito y la Autopista "Arturo H.
Illia".
Con la misma estética que el mural de Evita , la obra está construida en
hierro y la imagen del sacerdote se verá recortada sobre un fondo blanco. La
escultura, ubicada en la plaza de la Unión Europea, en la intersección de la
avenida 9 de julio con Arroyo, mirará a la Villa 31 de Retiro, donde Mugica
había fundado la parroquia Cristo Obrero.
La obra será la primera imagen que se
presentará ante los automovilistas al bajar de la autopista Illia y tendrá una
visual de dos caras: se verá desde un lado y otro de la avenida.
Esta obra es más que un homenaje, en
palabras de la Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner es: “una celebración
con alegría por todo el amor que supo dar”.
El padre Mugica, es un sacerdote
fácilmente relacionado con el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo En los
medios de comunicación se hizo muy frecuentemente presente defendiendo sus
ideas o polemizando con su característica vehemencia. Comprometido públicamente
con el peronismo, citaba frecuentemente en sus intervenciones a Mao, Marx,
Lenin, al Che.
En 1949 comenzó los estudios de derecho
-cursó dos años- en la Universidad de Buenos Aires, donde conoció y
entabló relaciones con Roberto Guevara, hermano del Che. En 1950, con motivo
del Año Santo, viajó con varios sacerdotes, y con su amigo Alejandro Mayol a
Europa, y allí maduró su idea de entrar en el seminario, lo que haría a los
veintiún años, en marzo de 1952.
Su acercamiento e intención de llegar a
la gente humilde lo marcaría meses más tarde de un modo definitivo. Con el
derrocamiento de Juan Domingo Perón expresó su célebre frase: "La gente humilde estaba de duelo, y
si la gente humilde estaba de duelo, entonces yo estaba en la vereda de
enfrente". En noviembre de 1957
escribió su primera obra: “El católico frente a los partidos
políticos” para la revista del Seminario. El compromiso con los pobres
comenzó a acentuarse y comenzó a integrar grupos misioneros en diferentes
puntos del interior del país. Tras ocho años de estudios, fue ordenado
sacerdote el 21 de diciembre de 1959. Acompañó un a monseñor Iriarte, su
antiguo párroco, y ahora obispo de Reconquista, al Chaco, y allí descubrió el
subdesarrollo y la pobreza, lo que constituyó un segundo shock para su vida.
En la facultad de Derecho, fue
notable su enfrentamiento con el entonces titular de Derecho Agrario, José
Alfredo Martínez de Hoz, luego Ministro de Economía de la asesina
Dictadura Militar argentina del asesino Videla (24 de marzo de 1976).
Su encendida y pública defensa del
peronismo, como asimismo la frecuencia con que en sus discursos eran citados el
Che Guevara, Mao, Camilo Torres y otros, trajo al P. Carlos abiertos, y cada
vez más frecuentes, choques con el Arzobispo, Juan Carlos Aramburu.
La ola de violencia que afectaba al
país lo llevó a reflexionar sobre la violencia institucionalizada y la
violencia revolucionaria. El viernes 2 de julio de 1971, una bomba estalló
en la casa de Gelly y Obes 2230, pero aunque la bomba afecto edificios y
automóviles (la propiedad privada que tanto defendían los adversarios del P.
Carlos), nadie resultó herido. Fue en este momento que en un reportaje el P.
Carlos pronunció su clásica: "Nada
ni nadie me impedirá servir a Jesucristo y a su Iglesia, luchando junto a los
pobres por su Liberación. Si el Señor me concede el privilegio, que no merezco,
de perder la vida en esta empresa, estoy a su disposición".
El 11 de mayo, sábado, de 1974,
a las 8 y cuarto de la noche, y cuando Mugica se disponía a subirse a su
coche Renault 4-L azul, matrícula C-542119, estacionado junto a la iglesia de
San Francisco Solano, en la calle Zelada, 4771, donde había celebrado misa, fue
tiroteado por un individuo con bigotes achinados, que se bajó de un coche
estacionado muy cerca. Recibió cinco disparos, de ametralladora «Ingram M-10»,
los cuales le afectaron el abdomen y el pulmón. El tiro de gracia lo recibió en
la espalda. El padre Vernazza, que salió de la iglesia al oír los disparos,
corrió a darle la unción, y lo llevaron en un viejo Citroën; Mugica alcanzó a
sonreírle y guiñarle el ojo a Vernazza. El cuerpo agonizante de Mugica llegó al
Hospital Salaberry, donde murió. Moribundo, alcanzó a exclamar a una
enfermera: "¡Ahora más que
nunca tenemos que estar junto al pueblo!"Eran las nueve de la noche. El
doctor Avelino Vicente Dolico, certificó que las causas del fallecimiento
fueron «heridas de bala de tórax y abdomen y hemorragia interna».
El entierro fue una multitudinaria
manifestación. Sus villeros, a los que tanto quería, le llevaron a hombros hasta
el cementerio de La Recoleta, en el corazón del Barrio Norte. La prensa
-no toda- le calificó como «el santo villero».
En la obra Iglesia Argentina, Memoria y
Esperanza, Mugica es recordado así:
“Mugica era una imagen transparente, una
suerte de provocador de conciencias, que en nombre del evangelio no dudaba en
enfrentar a los poderosos desde la perspectiva de los pobres. Carlos Mugica era
un profeta” (Extracto de “La vida del Padre Carlos” escrito por Eduardo de la
Serna).
Por todo
lo expuesto es que solicito a los Sres. Diputados la aprobación del
presente proyecto.
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